viernes, 25 de septiembre de 2015

Corto y ¿cambio?

Lo hiciste durante la noche y por escrito. No sabías cómo decírselo, incapaz de enfrentarte a su reacción.

Pensaste que cuando lo leyera, lo interpretaría como un símbolo de cobardía (y eso que no sabría cuántas cervezas llevabas encima). Luego, al escuchar el sobre caer en el buzón, sentiste alivio.

Esperaste a que llegara el día de la noticia aparentando normalidad. En realidad era el método ideal, tú jamás recoges el correo, forma parte de sus tareas domésticas.

Quisiste anticipar sus reacciones: ¿te insultaría?, ¿se abalanzaría contra ti preguntando si había alguien más?, ¿se encerraría a llorar en el dormitorio? Demasiado previsibles quizá.

Esperabas una respuesta que te aclarase el camino pero no llega. Quizá necesite algo más de tiempo, sólo hace un año que la enviaste.

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¡Gracias a @editora por este cartel muy sugerente!

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