miércoles, 12 de junio de 2013

El anticuario que vendía los juguetes de mi (creída cercana) infancia

Recuerdo que mi hermano tuvo un Madelman, supongo que sería un regalo de la misma persona que se apiadó de él por no tener ningún arma y le regaló una ametralladora de plástico que emitía unos sonidos galácticos al apretar el gatillo.

Nuestros padres habían tomado la muy didáctica decisión de no regalarnos juguetes bélicos pero no contaron con la influencia del ambiente.
Supongo que los muñecos de Star Wars no estaban dentro de la categoría de guerra sino de ciencia ficción y por eso teníamos una cantidad de muñecos que triplicaría la población de la Estrella de la Muerte.

Sé que ya soy adulta, me doy cuenta sobre todo cuando me encuentro a niños conduciendo y me pregunto a qué edad pueden sacarse ahora el carnet porque me parecen verdaderos enanos...
Pero lo que no me esperaba, bajo ningún concepto es que con treinta y pico, me iba a encontrar en una tienda de viejo un cartel de que se vendían Madelman y mucho menos ¡una figurita de Star Wars al lado!



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