miércoles, 17 de abril de 2013

Sopa de letras o cómo colar una colonia en el control de seguridad de un aeropuerto

Parte inferior de mi bote de colonia
A punto de pasar el control de seguridad del aeropuerto, ocurre a veces que ves la cara del guarda jurado hacer un pequeño gesto justo en el momento en que está mirando tu maleta.
Cuando ésta termina el paso por los rayos, conservas algo de esperanza y alargas la mano para sacarla. Entonces la voz del guarda te dice ¿es esta su maleta? y ya sabes que hay algún detalle de seguridad que te has saltado sin darte cuenta.

Eso mismo me pasó recientemente en un viaje Lisboa Madrid, cuando abrí la maleta juré y perjuré que no llevaba líquidos. El hombre se acomodó los guantes y empezó a mover mis cosas como si realizara una operación quirúrjica de alto riesgo, tardó menos de un minuto en localizar el bote de colonia. El trabajo de guarda jurado de aeropuerto debe ser bastante aburrido, en realidad nunca suele pasar nada importante (y mejor que no pase), supongo que por eso, estas pequeñas muestras de autoridad, les dan tanta alegría.

Se incorporó sujetando la botella, casi sin poder contener una sonrisa, aproveché su reparo al dar con mis ojos para decirle que quedaba menos líquido del establecido y que si eso sería un problema.
El guarda para continuar con el procedimiento, le dio la vuelta a la botella y dedicó un largo rato a leer o buscar la cantidad, finalmente debió rendirse y me la tendió.

Al llegar a casa, le di la vuelta con curiosidad y me encontré con esta sopa de letras, ante tal caos entiendo que alguien metódico, no supiera qué procedimiento aplicar...
De lo que me alegro es de que no nos hiciera abrir la otra maleta donde llevábamos un par de raciones de bacalao a la crema congeladas que estoy segura superaban con toda seguirdad, el máximo de líquido permitido.


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