jueves, 16 de febrero de 2012

Horario flexible

Esto es lo que yo llamaría un horario flexible, de esos en los que sabes a qué hora entras pero no a la que vas a salir.
Aquí te contratan y flipas, el primer día al pasar por la puerta de entrada, ves el cartel y te quedas tranquila al comprobar que el horario que te han dicho en la entrevista es el oficial, porque está marcado en una chapa en la entrada.
Pero eso en realidad, no es señal de nada, porque luego llega el jefe, te pone un papelito pegado con pegamento prit y ¡ale a hacer horas extras como una campeona!

Lo gracioso del tema es que este cartel lo encontré en la puerta de un museo, allí acudían cada día autobuses repletos para realizar la visita.
Y claro, con tanto cambio de horario (no hay más que ver la huella que hay alrededor de la pegatina de la tarde) seguro que ha pasado en más de una ocasión que varios autobuses se han quedado encerrados ahí dentro y han tenido que hacer noche.

La flexibilidad es buena pero en su justa medida, no sé por qué este cartel fijo y chapado, puede ser modificado con tanta rapidez como escribiendo en un folio, me da muy mala espina, como si ya fuera más difícil confiar en las personas cuando te contratan, quizá sea porque me he pasado la noche encerrada en un museo...

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