martes, 31 de enero de 2012

Chapado a la antigua

-¡Señorita!, ¡señorita!, oiga, perdone, ¡sí aquí!, ¡a su derecha señorita!. Buenos días y encantado de saludarla. Antes de nada me gustaría presentarme, soy Monsieur Laporte. Mis disculpas por adelantado si he interrumpido su sueño...
-Bueno, al grano, ¿me va a decir qué quiere hoy, o me tengo que esperar a pasado mañana?
-¿Cómo dice? Me temo que la distancia me impide escucharle con claridad, señorita.
-A lo mejor te ayuda si te CHILLO ¿QUÉ TAL? ¿ASÍ ME OYES?
-Tampoco hay que ofender señorita. De veras le pido disculpas por haberme entrometido en su sueño, sólo quería saber una cosa y la dejaré en paz, pero como veo que la estoy importunando, buscaré un momento mejor.


-Vaya tío plasta, el que me ha tocado al lado, mira que....¡vosotros! ¡los de arriba! ¡los pequeñitos!
-¿Sí?, ¿quién llama?
-¿No ves que es la nueva?, ¡bienvenida compañera!
-Gracias peque, oye ¿el tío ese del gorro es de fiar?
-Uy el del gorro, pues sí pero un poco chapado a la antigua, ¿por?
-Pues porque no para de hablarme como si fuera la condesa de Foi.
-Tú tranquila, puedes tratarle.


-Señorita, perdone ¿es éste un momento adecuado?
-Sí, sí, venga desembucha.
-Será sólo una pregunta sencilla.
-Adelante, tío, no tengas miedo.
-¿Sabe que han hecho con ella?
-¿Ella?
-Sí, ella la que estaba en su lugar, llevaba una sombrilla y un traje de encajes, cuando atardecía y el sol se reflejaba en su silueta, se podían ver los reflejos de su cabello.
Ella, mi compañera de tantos años...



3 comentarios:

Ximens dijo...

Me gustó. Me gusta que saques relato de cualquier cosa. Tres escenas para avanzar en el argumento y un final sorprendente. Nos leemos.

Helen Ford dijo...

Oh, qué lástima de hombre, echa de menos a su compañera Mademoiselle Lebain.

Mar del Rey Gómez-Morata dijo...

SNIF