jueves, 15 de septiembre de 2011

Los decálogos funcionan

Está claro que los decálogos funcionan, cualquier escritora, profesora o experto que se precie ha hecho alguna vez una enumeración de diez factores fundamentales, y los escanciadores de sidra asturianos no van a ser una excepción.

La última vez que estuve en Asturias me encontré con este cartel y tengo que reconocer que en principio pensé que era de agradecer para la gente de fuera que te dieran unas pautas sobre cómo escanciar.
Me puse delante e intenté seguir todos los pasos: pero no lo conseguí: para mí el principal problema reside en tener que poner la botella sobre tu cabeza sin poder mirar hacia ella y si encima ya has bebido algo pues más difícil se vuelve todo. En general yo me escancio la sidra sobre la cabeza, eso está bien porque consigues que se airee e incluso puedes hacer que rompa sobre tu oreja, lo malo de esto es que es imposible beber nada...y no es bueno para el oído interno. Por eso he perfeccionado la técnica y ahora dejo que rompa sobre mi frente y así puedo chupar el líquido que cae a chorro hacia mi boca.
Ya sé que esto no es ningún decálogo, en realidad sólo hago caso al primer paso, pero estoy aprendiendo, voy poco a poco.

Después de mirar el cartel para intentar integrar los demás pasos, me di cuenta de algo maravilloso, todo él estaba dibujado salvo la cara, ¡era una fotografía! pero ¿de quién? Casi de manera automática mis ojos se dirigieron hacia la barra del bar, ahí estaba el protagonista de mi cartel, poniendo una ración de croquetas.

1 comentario:

Helen Ford dijo...

jajajaja, Mar, quiero verte beber la sidra que cae por tu frente. Qué borriquiña me es la niña a veces, ji ji.
Muy bueno.