domingo, 4 de septiembre de 2011

Cartel nº 1


Este post lo he rescatado de mi otro blog "Mar abierto" fue mi primer comentario a un cartel y de alguna manera el comienzo de este blog. Tiene dos componentes que me gustan mucho: el agua y la comunicación a través de carteles. Espero que os guste.
Para ver más carteles de Mar abierto, podéis pinchar aquí. Aunque de vez en cuando recuperaré alguno al que tenga especial cariño.


Hay carteles que resultan ofensivos, fuera de lugar, como un adorno de Navidad olvidado hasta verano o ir con el vestido de la noche anterior a la mañana siguiente después de una fiesta...

Éste lo vi en una barca de pesca prácticamente deshecha que descansaba sobre una explanada cercana al puerto. Sus años en la mar se habían acabado. Cuando los barcos son viejos reposan en el suelo volcados, no hay ninguna cuna que los sostenga y eso hace que estén un poco fuera de lugar. Un barco viejo sobre el suelo pierde su dignidad, mejor estaría hundido: el mar respetaría sus restos mientras que el aire y el contacto con el exterior los estropea. Un barco hundido es un pecio, un barco viejo tirado en mitad del puerto: chatarra.

Sobre los restos de la barca de pesca reposaba un cartel, como un signo de esperanza de que alguna vez volvería al agua, éste rezaba: "peligro no amarrar", parecía como cuando un enfermo intenta hacer creer al resto de la gente que está mejor de lo que aparenta mientras todos le miran con una esperanza forzada en los ojos. Era un mensaje absurdo, nadie podría amarrarse nunca más a ese barco abandonado. Casi paradójico, como si transmitiera el mensaje contrario: "por favor amárrense".

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